Perros como terapia
Son bien conocidos, entre la mayoría de la población, los perros lazarillo o perros guía, de cuyo adiestramiento en nuestro país se encarga la Organización Nacional de Ciegos (ONCE).
Para realizar esta labor se precisan perros de carácter equilibrado, y que aprendan con facilidad. Este tipo de perros no pueden distraerse frente a ninguna situación, han de estar capacitados para desenvolverse cómodamente en cualquier lugar donde se encuentren personas u otros animales, sin presentar signos de agresividad. Entre las razas de perros seleccionadas predominan el Labrador Retriever, el Golden Retriever y el Pastor Alemán.
El proceso de transformación en perro guía es prolongado. Al principio, y hasta los dos meses de vida, el cachorro estará con la madre. A continuación pasa a formar parte de una familia voluntaria que disfrutará de su compañía hasta el año de edad. A partir de ese momento empieza la educación del can. Se le enseña a esquivar obstáculos, a moverse por la acera, a detenerse en un cruce, etc… A los seis meses, si el perro sirve para guía, se comienza la fase de adaptación con su futuro dueño. Esta etapa es la más complicada, pues también se trata de la instrucción del beneficiario en el manejo del perro, cómo utilizar el arnés, cómo hablarle, cómo cuidarle, etc…
Gatos como terapia
Hay estudios suficientes para afirmar que tener un gato es beneficioso para la salud. El amigable contacto con el felino reduce el estrés en sus dueños, se distienden y se tranquilizan. Se ha verificado también que personas con problemas psicológicos mejoraban al tener la compañía de un gato. En Estados Unidos, una investigación confirmó que gente con problemas de corazón progresaban hacía la mejoría con más prontitud.
Caballos como terapia
También los caballos son de gran ayuda para las personas con problemas, como muestra esbozaré ligeramente el caso de una joven cuya pasión por estos animales era inmensa. Un desgraciado día se vio envuelta en un aparatoso accidente de tráfico, cuyo resultado fue una paraplejía. Durante mucho tiempo se resistió a montar a la que hasta entonces había sido su yegua preferida, hasta que un día, con el ánimo y la ayuda de un familiar, volvió a montar de nuevo.
Sorprendentemente comprobó que su yegua, a la que no podía guiar con sus piernas por su parálisis, se dejaba dirigir por su voz. Curiosamente, cuando otra persona montaba a esta yegua tenía que dirigirla de un modo normal, es decir, con las piernas, ya que no hacía ningún caso a la voz. Hechos como este dejan entrever la exquisita sensibilidad y sabiduría de algunos animales que, como en este caso, contribuyen de una manera muy importante a que personas con problemas recobren las ganas de vivir.
Los animales provocan en el ser humano diversas reacciones y la mayoría de ellas positivas. Son graciosos, tiernos, útiles y algunos representan una excelente compañía para el ser humano.
Y aunque esto no es nuevo, porque todos conocemos el efecto que una buena mascota puede hacer por una persona y su familia, desde hace algunos años, a algunos animales se les ha encontrado un poder maravilloso que permite la rehabilitación de muchas personas, logrando resultados que por otros medios médicos no se habían obtenido.
La zooterapia, por tanto, es una técnica que involucra a los animales en el diagnóstico, prevención y tratamiento de patologías humanas, tanto físicas como psicológicas, así como en el aprendizaje y adaptación de niños y niñas con capacidades diferentes.
Lo que sucede es que en las terapias, los animales logran romper un tipo de esquema fijo de comportamiento, muy cerrado, que impide la comunicación y los recluye en su propio mundo y logra despertar el interés del niño para participar en ellas y posteriormente poder recuperar otras conductas a través de la escuela y la familia.
También se utilizan estas técnicas con personas mayores, enfermos o para los que tienen un elevado nivel de estrés o mucha desmotivación, ocasionada principalmente por dedicarse a realizar labores rutinarias que no les dan mucha satisfacción.
La Terapia asistida con Animales, provoca entre otras cosas.
- Compañía, lo que ahuyenta el sentimiento de soledad y desesperación.
- Responsabilidad, al tener “alguien” a quien cuidar y algo que hacer para lograrlo.
- Permite el desarrollo de una comunicación verbal y no verbal como: movimientos y expresiones faciales, sonrisas, miradas, cambios de postura, orientación, sentido de la distancia, permisibilidad de contacto físico, gestos, etc.
- Es un estímulo para hacer ejercicio.
- Reduce la ansiedad.
- Mejora la salud cardiovascular.
- Facilita la relajación muscular.
- Desarrolla la estimulación multisensorial.
- Proporciona un sentimiento de utilidad.
Por otro lado los animales logran modificar las condiciones terapéuticas y facilitan la comunicación entre el terapeuta y el niño, cuando es un sujeto completamente cerrado y sin relación con el entorno.