Tratamientos nutricionales para el Autismo: Lo que sabemos actualmente y porque necesitamos seguir investigando

El autismo, es un trastorno neurobiológico muy complejo caracterizado por problemas de conducta social, de comunicación, e intereses limitados. Adicionalmente, algunos niños con autismo tienen otras afecciones médicas como epilepsia (25%), trastornos de salud mental (ansiedad, auto-daño, agresión) (25-50%), problemas de sueño (>50%), sensibilidad inmunológica (15-35%), y problemas gastrointestinales (15-35%). La mezcla de problemas médicos y conductuales hace al autismo complicado y nos lleva a realizar varias preguntas:

1) ¿Tienen diferentes raíces los problemas basados en el cerebro (conducta) y los problemas médicos?

2) ¿Los problemas médicos causan los trastornos basados en el cerebro (conducta)?

3) ¿Los problemas médicos contribuyen/impactan los trastornos basados en el cerebro?

No se sabe la respuesta correcta a ninguna de las tres preguntas. Si existe una mayor probabilidad para un niño con autismo de tener cierta afección medica, pudiéramos pensar que los dos problemas tienen la misma raíz. Para la mayoría de los padres es cierto que los problemas médicos causan los trastornos basados en el cerebro (conducta), mientras que para los científicos es totalmente falso.

Si decimos que los problemas gastrointestinales están causando los trastornos conductuales, nos atreveríamos a decir que aliviando estos problemas podríamos eliminar el autismo en su totalidad. Aunque se pueden encontrar muchas anécdotas por Internet diciendo que con un cambio de dieta el niño ya no es autista, no hay información valida con pruebas científicas. Si los problemas médicos contribuyen a los trastornos basados en el cerebro, es posible que empeoren los problemas conductuales. Por eso es importante entender cuales son los mejores tratamientos, el problema radica en saber qué tratamientos sirven y cuáles no sirven.

Es cierto que hay una cantidad enorme de información sobre el autismo y sus tratamientos tanto en libros como en Internet, pero debemos de tener en cuenta que la información de estas fuentes no es completamente confiable. Cualquier persona puede publicar un libro o subir información a Internet. Para poder encontrar información fundamentada en una investigación científica tenemos que buscar en revistas científicas. Para que un artículo se publique en una revista científica tiene que ser revisado por un panel de colegas (otros científicos que investigan sobre temas relacionados).

Además de ser aceptada en una revista científica, hay ciertos requisitos que la investigación tiene que cumplir para poder utilizar los resultados como prueba de validez de un tratamiento.

El primero es usar un método estandarizado de diagnosis. Se debe de diagnosticar por el mismo criterio a todos los sujetos dentro de una investigación que tienen autismo. A la vez, las medidas de los resultados tienen que ser bien establecidas y válidas (síntomas del autismo como lenguaje, atención, conducta inadaptada, respuestas fisiológicas).

El tercer requisito es haber hecho los ensayos al azar con controles; para poder aceptar que un tratamiento funciona hay que comprobar que el grupo que usa el tratamiento demuestra avances, pero es igual de importante comprobar que un grupo de sujetos que no usa el tratamiento en el mismo tiempo no demuestra avances. Si no se usa grupos controles, cualquier avance puede ser ocasionado por factores externos al tratamiento.

El cuarto requisito es usar grupos adecuados para hacer análisis estadístico. Para poder aceptar un análisis estadístico tenemos que ocupar muestras (grupos) de tamaño grande para poder decir que cierto número de niños con autismo que tuvieron alguna reacción al tratamiento representa a todo un grupo del cual esperaríamos la misma reacción. Por ejemplo, si dos niños demuestran un cambio después de un tratamiento, no podemos asegurar que todos los niños van a tener la misma reacción. Por eso es siempre importante usar grupos grandes.

Finalmente, se encuentra el estudio ciego, que puede ser complicado en un estudio de tratamiento nutricional. Un estudio ciego es cuando el investigador o el sujeto no sabe a que grupo pertenece (experimental o control). Un estudio doble ciego es cuando ninguno de los dos sabe. Aunque no parezca ser muy importante, los estudios ciegos aseguran que los resultados no cambian por el conocimiento. Por ejemplo, si un niño empieza un tratamiento los papás van a querer que funcione a la perfección y le pondrán más atención al niño, lo cual le ayudaría a mejorar por esta extra atención y por el tratamiento tal cual. Otro problema con los estudios ciegos es la falta de objetividad por parte de la persona que está realizando el estudio.

Los tratamientos nutricionales comunes para el autismo son enzimas digestivas, una dieta libre de levadura, suplementos (vitaminas, minerales, etc.), y una dieta libre de gluten y caseína. Las enzimas digestivas son utilizadas para descomponer proteínas ingeridas y evitar compuestos tóxicos en el organismo. El problema radica en que a los niños con autismo les pueden faltar una o más enzimas. Además de que no existe evidencia científica que indica un problema enzimático, sólo se ha publicado un estudio del cual solo 29 de 46 sujetos lo terminaron por efectos secundarios citados y los resultados fueron medidos por observadores no-ciegos. No se cuenta con bastante información a la fecha para determinar si las enzimas sirven, no obstante mucha gente sigue usando el tratamiento.

La dieta libre de levadura es utilizada para combatir altos niveles de levadura encontrados en el intestino, los cuales supuestamente producen un efecto toxico. Existen varios tratamientos como agentes anti-fúngicos, agentes pro-bióticos, y modificaciones en la dieta. Dichos tratamientos son muy comunes, aunque no hay mucha evidencia de altos niveles de levadura y no se ha publicado ningún ensayo clínico (que mida los cambios en rasgos autistas después de uno de los tratamientos) en la literatura revisada por colegas científicos.

Hay muchos suplementos dietarios utilizados en el tratamiento del autismo. La base de los suplementos está en que muchas vitaminas y minerales son parte del proceso de hacer o controlar el nivel de neurotransmisores (químicos que sirven en la comunicación entre neuronas), también sirven en el control del estrés oxidativo. Algunos suplementos populares son vitamina C, acido fólico, B6/magnesio, B12, DMG, y omega 3. Según estudios preliminares, tanto la vitamina C como el omega 3 tienen potencial para ayudar a niños con autismo sin embargo todavía se requiere de más investigación. Los otros suplementos, aunque son populares, hace falta evidencias científicas.

El tratamiento alternativo más común para niños con autismo es la dieta libre de gluten y caseína. Se basa en dos teorías, una de ellas dice que los niños con autismo tienen alta sensibilidad a los alimentos, y la otra teoría es la que habla del intestino permeable. Esta última teoría nos dice que el gluten (la proteína del trigo, la cebada, el centeno y la avena) y la caseína (la proteína de los lácteos) se descomponen, saliendo los fragmentos del intestino por su alta permeabilidad, afectando al sistema nervioso central, y por lo tanto a la conducta y al lenguaje. A pesar de la poca información científica, el tratamiento es extremamente popular debido a la gran cantidad de información en Internet y en libros. Otro problema con la dieta es que la población autista en general presenta un alto grado de selectividad de la comida y por lo tanto, es difícil prohibir alimentos tan importantes como los son la leche y los cereales.

Además, mantener una dieta tan estricta requiere recursos económicos y puede crear mucho estrés; es importante tener la confianza de que la dieta sirve antes de invertir dinero y tiempo en una dieta tan estricta.

Fuente

www.clima.org.mx